Guerras y revoluciones constituyen los únicos dos temas políticos principales de nuestro tiempo que han sobrevivido a todas las justificaciones ideológicas, aun por encima de las ideologías definidas en siglos anteriores a nuestro momento, como lo son el nacionalismo e internacionalismo, el capitalismo e imperialismo, y el socialismo y comunismo.
Es una constelación que plantea la amenaza de una aniquilación total mediante la guerra frente a la esperanza de una emancipación de toda la humanidad mediante la revolución (haciendo que pueblo tras pueblo, en rápida sucesión “ocupe entre las potencias de la tierra, el puesto igual e independiente que le confieren las leyes de la naturaleza y de Dios”)
La justificación de la guerra, incluso en un plano teórico, es muy antigua, aunque no tanto como la lucha organizada, pero para llegar a ella es preciso que exista la convicción de que la relaciones políticas no están sujetas al imperio de la violencia y tal convicción la encontramos en la Grecia antigua, una vez que la polis griega, la ciudad-estado se definió asimismo como un modo de vida basado en la persuasión y no en la violencia, la costumbre ateniense de persuadir a los condenados a muerte de suicidarse con cicuta, no tenía otro objetivo que, evitar al ciudadano ateniense, en cualquier circunstancia la indignidad de sufrir la violencia física. No obstante, que para el griego la vida política no se extendía por definición mas allá de la polis, no se creyó necesario justificar el empleo de la violencia en sus asuntos exteriores (excepto en las guerras persas) fuera de los muros de la polis, es decir, fuera de los muros de la política, “El fuerte hacía lo que podía y el débil sufría lo que debía” (Tucídes).
Bajo este escenario, la guerra, en cualquiera de sus versiones, esta determinada totalmente por la violencia, y donde la violencia es la dueña absoluta, como en los campos de concentración de los regímenes totalitarios, donde no solo se callan las leyes, sino que todo y todos deben guardar silencio. A este silencio se debe que la violencia sea un fenómeno marginal en la esfera de la política, puesto que el hombre, en la medida en que es un ser político, está dotado con el poder de la palabra.
¿Estará el continente latinoamericano entrando en un estado de guerra fría?
La guerra fría como modalidad de guerra, es definida como el estado constante de conflicto político, tensión militar y competencia económica, entre dos o más actores, establecidos en bloques, donde las partes se caracterizan por el uso de la inteligencia, contrainteligencia y el espionaje como mecanismos preventivos y de anticipación ante posibles amenazas.
Estos bloques políticos se divididen y contraponen, formando a su alrededor grandes campos de influencia político-militar, y arrastrando a los demás países del globo al conflicto, mediante movimientos políticos o acciones militares, tanto directas como indirectas (por medio de algún aliado regional).
Lo que diferencia a la guerra fría de cualquier contienda militar o diplomática es que las dos superpotencias enfrentadas nunca se enfrentan directamente utilizando sus fuerzas armadas una contra la otra, sino que aprovechan e incluso provocan conflictos regionales entre sus aliados o terceros países no alineados, mediante la intervención en estos conflictos ayudando a uno de los dos bandos mediante envíos de ayuda militar, apoyo económico, o apoyo político de diferente índole, dependiendo del país y la situación estratégica o política de la región.
Solo hace falta con leer un poco la prensa latinoamericana, o mirar cualquier noticiero a lo largo y ancho de nuestro continente para darnos cuenta que actualmente abundan los enfrentamientos políticos, económicos y tensiones militares entre distintos gobiernos de la región. Al mismo tiempo vemos como progresivamente están saliendo a la luz pública más y más acusaciones de espionaje entre distintos países de America Latina, al mejor estilo de lo que ocurría décadas atrás entre soviéticos y norteamericanos. En una misma semana vemos al presidente Chávez acusando al gobierno Colombiano de realizar actividades de espionaje dentro de Venezuela, así como al mandatario peruano denunciando al gobierno chileno de Bachelet de llevar a cabo acciones de espionaje en su contra. Estas son dos de las tantas acusaciones que hemos visto en las noticias, y que al parecer se han empezado a convertir en el pan de cada día para las personas que vivimos en America Latina.
Conflictos Políticos en America Latina
Hannah Arendt señalaba muy acertadamente, que en la medida en que la violencia desempeña un papel importante en las guerras y en las revoluciones, ambos fenómenos se producen al margen de la esfera política en el sentido estricto, pese a la importancia a que han tenido en la historia, lo que ha llevado a suponer la existencia de un estado pre político llamado “estado de naturaleza” donde el origen de todo, debe estar estrechamente relacionado con la violencia, (Ej. Caín mata Abel, Rómulo mata a Remo). La violencia es el origen de todo y por la misma razón, ningún origen puede realizarse sin apelar a la violencia sin la usurpación. Es así, que donde hay violencia… no hay política…y donde no hay política… hay guerra.
Durante los últimos años Latinoamérica ha sido testigo de la conformación de un bloque rojo que poco a poco sigue creciendo y polarizando al continente, y donde cada vez los países neutrales son menos. Un bloque que nace con la unión de los gobiernos de Cuba y Venezuela, y que ya sea por intereses económicos, políticos o ideológicos, poco a poco ha ido creciendo, logrando la adhesión de países como Ecuador, Bolivia, Argentina, entre otros. El bloque latinoamericano de izquierda cada día es más grande, lo que evidentemente no es del agrado de los países que no comparten la misma visión, como por ejemplo Colombia, México y Perú. Discernimiento que ha traído consigo incontables enfrentamientos políticos, entre ellos, los de Calderón y Chávez; Uribe y Correa; García y Chávez; Uribe y Chávez; entre otros, y que incuestionablemente se han convertido en los titulares mas comunes de los diarios de nuestros países, y del mundo.
Tensión Militar
En esta America Latina cada vez más polarizada, donde aun existen viejas heridas que no han sanado, y heridas nuevas sumamente profundas, observamos como los confrontamientos políticos repercuten en el área militar.
Entre los últimos impases militares interestatales, el que salta inmediatamente en la memoria, es el de los ataques perpetrados por el ejército colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano hace meses atrás, donde murió el ex-líder del grupo guerrillero, Raúl Reyes. Evento que desencadenó un fuerte enfrentamiento político, diplomático, donde el gobierno venezolano ordenó la movilización de tropas a la frontera colombo-venezolana, como muestra de solidaridad con el gobierno del Presidente Correa, tras la alegada violación territorial de la cual este fue objeto. Hecho que continuó con el agrietamiento de las relaciones entre el Presidente Chávez y el Presidente Uribe, que ya para el momento eran bastante frágiles.
El confrontamiento entre Colombia y Venezuela, se ha intensificado tras la firma del acuerdo entre Colombia y Estados Unidos, el cual establece el uso de siete bases militares colombianas por parte de los norteamericanos. Acuerdo que no solo alertó a Venezuela, sino a la gran mayoría de los países del cono sur. Donde a pesar de los esfuerzos diplomáticos del Presidente Uribe y su Canciller en la región, no se obtuvieron resultados muy positivos. Dando cabida a un nuevo episodio en el tenso ambiente militar regional. Originando que en tan solo un mes, Venezuela haya aumentado sus pedidos armamentísticos a Rusia, y el Ejército ecuatoriano haya hecho lo mismo con China.
Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), las inversiones estatales en el área de Seguridad y Defensa en los países de Latinoamérica ha incrementado considerablemente en los últimos 10 años. Observamos que el gasto de América Latina y el Caribe aumentó 91% entre 2003 y 2008, fluctuando de $ 24.700 millones a $ 47.200. No hace mucho, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) reveló que el consumo en 2008 únicamente en America del Sur fue de $ 48.000 millones, 6% más que en 2007, suponiendo un aumento de 50% en los últimos 10 años.
Es por estas y otras razones, que se evidencia la constante tensión militar a la cual se enfrenta actualmente la región latinoamericana.
Competencia Económica
Al igual que sucede en el sector militar, vemos una economía regional indudablemente influenciada por los bloques ideológicos continentales. Por un lado vemos países como México, Colombia, Perú, Panamá, fieles practicantes del capitalismo como sistema económico. Mientras que paralelamente se fortalece el grupo de países de izquierda, entre ellos Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, etc., que buscan el establecimiento de un bloque económico socialista a nivel latinoamericano.
Vemos años atrás a una Venezuela que abandonó la Comunidad Andina tras la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y Estados Unidos. Así como un gobierno venezolano que tras los enfrentamientos políticos con el gobierno de Colombia decide progresivamente suspender los intercambios comerciales, buscando nuevos socios comerciales que compartan la misma visión política que su gobierno. Incluso el Presidente Uribe en referencia a las restricciones comerciales implantadas por Venezuela, declaraba lo siguiente: “Tanto se han quejado del embargo contra Cuba, y ahora Venezuela lo que tiene es un embargo contra Colombia. Está creando aquí un ‘Muro de Berlín’ contra Colombia. Y lo que me preocupa, porque genera desconfianza, es que otros países de la región han aprovechado y se han ido al mercado de Venezuela a sustituir los productos de Colombia”. Evidenciando como innegablemente el tema ideológico ha pasado a ser un factor generalmente decisivo a la hora del establecimiento de relaciones comerciales con gran parte de los países en la región.
Espionaje Latinoamericano
La cantidad de noticias que vemos en los medios de comunicación referentes a acciones de inteligencia o espionaje no son más que el vivo reflejo de las distintas realidades que se viven en algunos países dentro del continente. Algunos especialistas en temas de Seguridad insisten que en America Latina el uso del espionaje por parte de los gobiernos es mas frecuente a nivel interno de los Estados, pero esto no quiere decir que simultáneamente no exista una tendencia a incrementar su implementación al otro lado de sus fronteras.
En una entrevista con la BBC, Robert Munks, Editor para las Américas de la revista Jane’s Intelligence Weekly, mencionaba que actualmente las dos principales zonas álgidas en la región, son Colombia y sus fronteras, y la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina. La primera por ser una zona donde residen grupos guerrilleros, carteles de drogas y organizaciones terroristas, y la otra debido a las operaciones de vigilancia que allí se realizan contra presuntas redes extremistas islámicas. En consecuencia estas zonas son más sensibles a ser receptoras de actividades de espionaje con el fin de adquirir información pertinente a tiempo, y poder actuar de manera preventiva ante una posible amenaza. Lo que nos hace pensar que al parecer los enfrentamientos entre países vecinos en America Latina se encuentran a la orden del día.
Muchas personas dirán que el espionaje siempre ha existido, y lo seguirá haciendo tanto en America Latina, como en el resto del mundo. Efectivamente el espionaje ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia, nunca ha desaparecido, ni creo que desaparezca. No fue solo un elemento que nació con la Guerra Fría y murió con la caída del Muro de Berlín. El espionaje es una práctica que consiste en la obtención de información a través de distintos métodos, como la infiltración, el chantaje y el soborno. Lo singular de la actual situación en Latinoamérica, es que tras el cese de la Guerra Fría (donde la CIA y la KGB mantenían una constante batalla en la búsqueda de información con el fin del mantenimiento y sustentabilidad de los regimenes que ambos representaban), a finales del siglo pasado y comienzo de este, el espionaje era generalmente interno de los Estados con el objetivo de mantener los gobiernos de turno, y en dado caso de traspasar las fronteras, era un espionaje corporativo, no con fines ideológicos o políticos. Lo que según Munks esta volviendo al tapete en la región, ya que al referirse al presente conflicto colombo-venezolano decía que parte del problema, apartando el tema interno de Colombia, se debía a las diferencias ideológicas entre Bogota y Caracas.
Como mencionaba anteriormente, en Latinoamérica en los últimos años hemos observado como poco a poco se ha empezado a consolidar un bloque de izquierda “antiyankee”, liderado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien desde un principio ha contado con el apoyo del gobierno cubano, primero con Fidel, y posteriormente con su hermano Raúl Castro, y que con el pasar del tiempo se la han ido adhiriendo países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Argentina.
Según el mismo Munks las relaciones entre Venezuela y Cuba han dado como resultado la mayor exportación de espías (de Cuba hacia Venezuela) entre cualquier Estado en la Región. Por lo tanto, no debemos dudar ni por un segundo en que esto mismo este sucediendo con el resto de los países del bloque izquierdista latinoamericano.
Así mismo, mientras por un lado se consolida el bloque rojo, por el otro vemos a una Colombia, un tanto solitaria, pero con un gran padrino representado en los Estados Unidos de Norteamérica.
¿Entonces, hay Guerra Fría en America Latina?
Si nos guiamos por la definición de guerra fría, la cual establece que para cumplirse la misma deben existir un constante estado de conflicto político, tensión militar, y competencia económica, entre dos o más actores, donde la inteligencia, contrainteligencia, y el espionaje juegan un papel fundamental, y repasamos la realidad que atraviesa el continente latinoamericano actualmente, seria incomprensible tratar de negar lo que es evidente.
Se pueden estar derritiendo los polos, pero Latinoamérica se está enfriando, un nuevo esquema de relaciones internacionales esta surgiendo en el mundo después de la caída del muro de Berlín, una nueva era del hielo recorre América, pero a diferencia de la última glaciación, a esta le precedió la Segunda Guerra Mundial. Solo esperemos que una Tercera Guerra Mundial, no sea precedida por una Segunda Guerra Fría.
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