In: Análisis Internacional|General
13 Sep09
El gobierno de los Estados Unidos de América debe colocar entre los puntos principales de su agenda el tema del auge de la Republica Popular China como posible primera potencia mundial en el futuro próximo, presentándose así como una amenaza inminente para el liderazgo del país norteamericano dentro del Sistema Internacional.
Es innegable que Estados Unidos ha ejercido el liderazgo mundial durante las últimas décadas. Durante este tiempo el mundo ha sido de todo menos calmado y tranquilo. Han habido guerras como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, catástrofes naturales como el tsunami en Asia, o Katrina en Estados Unidos, han caído regimenes totalitarios y han llegado otros al poder, y nos hemos enfrentado como sociedad a graves crisis sanitarias o económicas como las que atravesamos en la actualidad, entre otras cosas. Pero si hay algo que no ha cambiado durante todos estos años es el liderazgo de los Estados Unidos sobre el resto de los países del mundo.
Hasta los momentos todo ha marchado bien para Los Estados Unidos. Se mantienen como la principal potencia económica, militar y política a nivel mundial con gran capacidad de influencia y acción en los 5 continentes, pero sobre todo en el continente asiático, donde desde finalizada la Segunda Guerra Mundial ejercen un papel protagónico en las relaciones entre los países de Asia Pacifico.
Pero todo esto puede estar a punto de cambiar con el galopante crecimiento y protagonismo adquirido por la Republica Popular China en los últimos años. La apertura comercial de China le ha permitido al país integrarse progresivamente al mundo moderno, el cual es guiado y manejado a través del dominio económico y militar de los Estados. Y es que a pesar de que hoy en día Estados Unidos aun sea considerado como la primera economía mundial, tiene que estar realmente preocupado por el constante y progresivo crecimiento económico que ha presentado China en los últimos años. Por otro lado, si se habla del poderío militar, Estados Unidos tiene que empezar a preocuparse también. Si bien es cierto que al igual que en la economía, en el área militar los norteamericanos son sin lugar a dudas el país con el poderío militar mas grande en la actualidad, no puede dejar de preocuparles que según datos del Instituto Internacional de Investigaciones sobre la Paz de Estocolmo, China desde el año 2000 al 2008 haya duplicado las inversiones en el sector de seguridad y defensa de la nación pasando de 30 billones de dólares a 60 billones de dólares, sin incluir las inversiones por parte del Estado en los sectores de ciencia y tecnología con el fin de modernizar el área militar.
Si Estados Unidos no toma cartas sobre el asunto y China continua cogiendo fuerza en los sectores económicos y militares como lo ha venido haciendo, esto podría significar que en el transcurso de unos 15 años los norteamericanos sean sustituidos por los chinos como principal potencia en la región asiática, y quizás en un futuro no tan lejano a nivel mundial.
Es por esto que a pesar de las continuas reuniones de representantes de ambos gobiernos, y de las declaraciones del presidente Obama y de la Secretaria de Estado Clinton apoyando públicamente las políticas de Estado asumidas por el país asiático, además de su influencia en la región con países como Japón, y su presencia en organizaciones como Naciones Unidas, el Grupo de 6 bandas, y el G-20, entre otras, que el gobierno norteamericano debe seguir intensificando la presión en contra de China, si no quiere ser desplazado del trono del rey mundial. Esto se ha venido haciendo por ejemplo a través del apoyo del rearme Japonés; de la exigencia del apoyo chino en la laboriosa tarea de la desnuclearización norcoreana; la búsqueda del apoyo de los mismos en temas álgidos como el genocidio en Sudan; la lucha por estabilidad y progreso en Afganistán y Pakistán; pero sobre todo en temas sumamente delicados como las violaciones de Derechos Humanos por parte del gobierno chino, así como en el caso particular con Tibet.
Dependerá de la eficacia de estas acciones y de la respuesta de la Republica Popular China a las mismas, que los Estados Unidos de America se mantengan o no por muchos más años como líderes del sistema internacional.
Alí González
Caracas, 13 de septiembre de 2009